viernes, 16 de septiembre de 2011

Libros Gordos de Petete

Aunque lo he comentado en otras ocasiones, hoy retomo el tema de los autocontroles, esos Libros Gordos de Petete que la mayoría cuestan un huevo y no sirven más que para tirarlos al contenedor azul de reciclado.
¿Son necesarios? Sí, pero teniendo dos dedos de frente… si eres una conservera, es lógico que tengas un procedimiento muy específico de tus procesos de esterilización con una serie de puntos de control crítico permanentemente monitorizados y con unas medidas de control, límites críticos y medidas correctivas acordes y reales. Obviamente controlas cierres y juntas de las latas, garantizas la calidad del agua de enfriamiento, tienes tus gráficas de temperatura y sabes lo que es la F0…
Pero la tía Paca que hace 40 barras de pan y 10 docenas de madalenas, ¿de verdad tiene que controlar la temperatura del horno para cocer las barras? ¿Cómo diablos una empresa dedicada al control alimentario puede incluir ese registro de control y establecerlo como PCC y clavarle 1.800 euracos por eso?

La Tía Paca, lo que necesita es un pequeño protocolo con cuatro instrucciones claritas de lo que puede o no hacer y por favor, sin una tabla inmunda mensual en la que pone cruces en cada casilla porque todos los días limpia el suelo del obrador, la mesa de trabajo, la amasadora, la formadora… que al final sirve para que en febrero anoten la limpieza el día 31…

Si lo que miro cuando voy de inspección es que no tenga las cajas de huevos justo al lado del horno, no encontrarme gorgojo ni hormigas en el armario de fermentación, no encontrarme una plasta de harina reseca y amarilla en las tolvas o detectar indicios de roedores o cucarachas. Casi es preferible que los 1.800 euros que se ha gastado los use para pagarle a su empleada una hora más de curro para que le ayude a limpiar las llandas del horno de carbonilla y le eche una mano con las “telarañas” de harina que se hacen. Con que pueda encontrar los albaranes de sus materias primas y ponga bien el etiquetado en las bolsas y si una empresa le hace la DDD le deje los controles realizados, no necesito más documentación para comprobar el estado sanitario del local… a lo sumo una hojita para anotar incidencias. Otra cosa es que vea que su melena a lo actor secundario Bob no esté bajo un gorrito cuando trajina la masa, pero eso es la práctica y puedo verlo en inspección… no me hace falta que anote que ella se comprueba a si misma que se ha puesto el cubrecabezas y que lo lleva bien puesto… o que se supervise a si misma que ha limpiado bien el suelo…

Y en esto, hemos sido todos unos imbéciles, los de los despachos por ser los reyes del mambo, los auditores que se creen que todo es una gran industria con departamento de calidad y de I+D, los inspectores por seguir a rajatabla los protocolos de trabajo hechos por alguien que no ha hecho inspección en su vida (aunque como para negarse cuando te auditan el trabajo y te ponen a caldo porque no miras el registro de comprobación de la temperatura del hielo) y los inspeccionados por no querer enterarse de qué va la historia y limitarse a creer al primer jeta que aparecía diciéndose experto en sanidad alimentaria…

miércoles, 14 de septiembre de 2011

De locales y alquileres

Muchos de los establecimientos que inspeccionamos son alquilados, lo que en muchas ocasiones, supone un problema ya que si hay que hacer alguna pequeña o gran reforma o la reparación de x elemento, ni el dueño del local ni el inquilino acomete el arreglo…

No porque un local haya estado abierto 50 años como restaurante y cambie de manos, el local reúne las condiciones mínimas para desarrollar la actividad, y más cuando el anterior titular no ha hecho un mantenimiento en ese medio siglo o decide llevarse parte de la equipación de lugar. Y no veas lo que me cuesta hacérselo entender a muchas personas, tanto dueños como arrendatarios.

Algunos, pocos para ser sincera, aparecen por el despacho para preguntar desde cómo darse de alta en Hacienda y hacerse autónomo a las condiciones que debe tener un local para ser pastelería, bar o lo que sea. A las primeras preguntas contesto lo poquito que he ido aprendiendo y los encamino a donde deben y para los temas de sanidad, además de facilitarles documentación que les puede ser útil, y si así lo piden hasta los acompañamos a los locales para ver cómo están y lo que falta. A veces, los dueños de los locales se cabrean conmigo porque al interesado en alquilar le digo claramente las deficiencias estructurales y de equipación que veo. No les digo que no lo alquilen pero sí les aconsejo que dejen claro en el contrato quién es el responsable de acondicionar el lugar y que siempre es el titular de la actividad el que va a ser el responsable en lo que a sanidad respecta.

El problema aparece cuando abren el sitio sin preguntar ni avisar a nadie. Algunas veces te encuentras lugares que no servirían ni para peña de adolescentes con ansias de fumar canutos y beber hasta caer. Recuerdo un sitio que la cocina era un desastre: lavavajillas estropeado y destrozado, fogones que unos encendían y otros no, campana de extracción sin motores con grasa sólida como si fuera la cera tibia de depilar, sin agua caliente, con agujeros en techo, paredes y suelos, la cámara con un motor que no querría ni un chatarrero y para colmo con una población roedora asentada desde generaciones que habían colonizado el lugar. ¿Cómo coño alquilas eso? Pues sí, alquilado estaba. Y ahora, ¿quién arregla todo eso?  Si es que este antro no debería servir ni para corral de burros… ¿Levanto acta?¿Me corto las venas o le doy al tipo dos collejas como Sole de 7 vidas?  Desde luego merecería un acta por tonto de remate al firmar un contrato de alquiler en el que deja claramente estipulado que las reparaciones recaerán en el chaval… ¿es que no lee? En dos días se había pirado del local y desde entonces el dueño está que trina conmigo mientras sigue poniendo el cartel de se alquila, esperando que pique algún iluso…

En cambio hay un señor muy mayor que tiene un local en un pueblo diminuto, que cada vez que alquila el bar (prácticamente cada dos años porque el pueblo es tan pequeñín que vivir del bar debe ser complicado) se preocupa en venir con el nuevo inquilino para que comunique el cambio en sanidad, y para que demos un repaso para ver lo que tiene que reparar o qué debe instalar y así dejar las cosas claras antes de empezar. Ojala hubiera más gente así de apañada.

martes, 13 de septiembre de 2011

Contestando a Juanito

Juanito ha escrito un comentario en la entrada del día 22 de enero "A mis inspeccionados". Gracias por los comentarios que hacéis, aunque algunos me pongan los dientes largos con chocolaterapia. Me parece muy interesante que personas que sufren las inspecciones pongan su punto de vista y así intentar comprendernos.

Este es su mensaje:
"La verdad que es fácil jugar con el dinero de los demás creas que el dinero no crece en los arboles, crees que todo sea sancionable o que por la segunda visita se cobren unas tasas a los hosteleros.
Si no esta el local higiénico por que siguen abiertos no lo entiendo. Los empresarios de alimentación quieren rehabilitarase como los asesinos , delincuentes varios, violadores etc, ya que los políticos defienden a esta gente algo desviada también quieren que gente "normal" sea tratada del mismo modo y con las mismas oportunidades. Están hartos de sanciones, impuestos, tasas e imposiciones. Quieren una administración cercana que coopere con ellos y que les ayude a llevar su negocio mejor, no una administración que solo quiera de ellos su pasta. Cuando eso ocurra te puedo asegurar que tu trabajo seria mucho mas fácil y nadie te amenazaría con un cuchillo. Puedes imaginar cuantos cuantos negocios están abiertos para ganar 600 euros al mes y si un mes viene un inspector de lo que sea y le multa o apremia con 300 como se te quedaría la cara, pues ese es el dia a dia de muchos autónomos y pequeños negocios.Estoy contigo en que todo establecimiento tiene que estar limpio y ordenado y llevar un autocontrol pero cuando esto es utilizado como herramienta recaudatoria mal asunto.

En cuanto a que el sueldo sale de tus impuestos es cierto y de millones de autónomos y empresas también que si no existieran tu labor no tendría sentido.

Lo único que quiero hacerte saber es que los que dirigen este país,comunidad o ayuntamiento siempre utilizan las inspecciones como mecanismo recaudatorio y lo demás le da igual, como si alguien se muere. Y que son a las personas como tu a las que mandan a las trincheras a pelear con iguales a que saques lo que ellos quieren de esas personas. Al igual que tu profesión están otras como Policia, inspector de hacienda, recaudador de impuestos, funcionario de prisiones, agente de trafico, etc etc.

El resumen es que al final los de arriba imponen a los de abajo como se juega y personas como tu y como debemos entendernos con las reglas que ellos marcan ya sean o no abusivas.
Un saludo.
Y personas como tu y como yo debemos entendernos.
Perdón me faltaban palabras. "
 
Juanito, mi afán no es recaudar, y así lo trato de contar una y otra vez en este blog...
Soy pesada .... muy pesada... pesadísima y doy más de dos oportunidades para que un establecimiento repare las deficiencias (8, 10, 12... hasta ocho años si me apuras). La responsabilidad de una industria o establecimiento alimentario es que garantice la higiene y seguridad de los alimentos (y ya he dicho que para eso no hace falta ser un quirófano ni escribir el libro gordo de petete) y en ocasiones no queda más que poner una multa que además su cuantía no la impongo yo (y al menos por aquí algunas son tan simbólicas que se me cae la cara de vergüenza). En muchas ocasiones yo no solicito una multa, preferiría cerrarles el chiringuito durante el tiempo preciso para que reparasen y limpiasen pero, esa medida parece que no es de gusto de los jefes por la mala prensa política que conlleva al firmar resoluciones de cierre o inmovilización.


No es un juego, Listerias, Salmonellas, E.coli o Vibrios no me parecen apuestas justas.

Además, a los jefes, políticastros de turno, no les interesa multar a determinados lugares porque pierden votos... es así, en algunos sitios se jode a los del partido contrario y ya cambiarán las tornas y joderán a los del otro bando. Yo estoy fuera de esa pamplina, hago mi trabajo y me da igual si  eres de tal o de cual o si el jefe mira para otro lado o decide hacer trizas mis inspecciones, allá cada cual con su moral y como decía mi abuela, arrieros somos...

Lo que está claro es que en este mundo de marras en el que vivimos hay unas leyes y pautas, que cada cual puede o no seguir ateniéndose a sus consecuencias. Lo que no es de recibo es que uno crea comer una cosa y tenga un shock anafiláctico porque en el etiquetado no venía un alérgeno o que comas unos mejillones y acabes con hepatitis o que vayas a pasar un buen día a una boda y acabes con un aborto y no no es una exageración... claro que, hace cuarenta años o en otro país hoy en día, se estaría más que agradecido de comer cualquier cosa en cualquier condición.

No todo el mundo sirve para tener un establecimiento o industria alimentaria, al igual que no todos servimos para ser profesores, carpinteros o físicos cuánticos... además, es fundamental alguna formación por tonta que parezca obtenida hasta de los consejos de la abuela. Igualmente creo que no todo el mundo sirve para ser inspector ni para ser político. Igualmente creo que como inspector debo seguir aprendiendo y estudiando como una obligación para que mi juicio sea lo más justo y objetivo posible, llegando a interpretar en ocasiones la amplia y farragosa normativa sanitaria y aprendiendo a lidiar con inspeccionados, alcaldes, delegados y directores generales que se miran el ombligo. Jamás mi trabajo será perfecto pero jamás creo ser injusta con el inspeccionado... muchas veces ya he dicho que parecemos puñeteras hermanas de la caridad dando más oportunidades que las que alguno merece... y que conste que no me parece bien esta posición que he adoptado porque aunque funciona con muchas empresas, con otras, solamente consigues que te tomen por el pito del sereno y el resultado final es muy desagradable para ambos.

Claro que busco el entendimiento, si parezco una negociadora de secuestros, pero hay gente obcecada que jamás cede ni un ápice (tanto inspeccionados como inspectores). Al final, mi objetivo es limitar daños usando como herramientas una base legislativa imperfecta, unos conocimientos limitados y mucha fuerza de voluntad buscando el sentido común y tratando de cumplir el objetivo que es que la empresa alimentaria garantice la higiene de los productos que vende... y para mi, ni soy un peón manejable ni esto es un juego de azar.
 
Y desde luego, ni tengo el poder de un policía ni el de un inspector de hacienda... casi es de agradecer ser una mindundi todavía ilusa que cree que es posible la higiene y seguridad alimentaria... una que es cabezona.
 
Muchas gracias Juanito por tu comentario...  no todos los inspeccionados piensan que los establecimientos con un estado higiénico sanitario deficiente no deberían estar abiertos y que deberíamos colaborar más entre nosotros. Son aspectos en los que coincidimos. Al igual que espero que coincidas conmigo en que algunos inspectores no buscamos sacar la pasta ni tenemos unos objetivos de sanción impuestos por los jefes. Espero que también comprendas que hay gente que es violenta por naturaleza y que les da igual pegar a la inspectora, ponerle un cuchillo en el estómago o ahorcar a su perro colgado de un árbol.. quizás es que el territorio Mordor en el que me toca trabajar, es todavía la España profunda en la que en una partida de cartas algunos se llegan a jugar a su mujer y hasta  a su hija... lamentáblemente todavía existen lugares así. Un saludo

viernes, 9 de septiembre de 2011

Echándome el pegote

 Hay ocasiones en que uno diría: “¿Ves? Te lo dije” y ya si haces un gesto en plan rapero lo bordas… pero… mejor lo hago en mi pensamiento…primero (o segundo o tercero) para no parecer una macarra, para no parecer una loca y para que no me den dos tortas por chula… además se me da fatal mover los dedos de mi mano de forma independiente, así que parecería artrítica perdida.

 

A todo esto… la cosa va porque cierto hotel-restaurante que inspecciono ha tenido un incendio. ¿Dónde? En la cocina… Sí, pero ¿dónde exactamente? Sí señores en donde siempre les aviso, en la campana extractora… se prendió la grasa, ascendió por el tubo de extracción y hasta arriba… Al menos desconectaron el motor y los bomberos apenas tuvieron que trabajar.

No, no me alegro, que conste, eso sería muy ruin por mi parte pero no me sorprende… no sé ni las veces que les he dicho que además de limpiar los filtros de la campana extractora, de vez en cuando hay que limpiar el interior de la campana que aunque no se vea por dentro hay grasa y ya de paso  el tubo, que para eso existen empresas especializadas… sí, sí, ya, ya… si limpiamos los filtros todos los meses…  En las últimas inspecciones los saqué al aparcamiento para enseñarles que por la salida del tubo se veía grasa escurrir; me miraron raro, no por lo de la grasa sino por hacerles salir a la calle, pero fue como hablar en élfico.

Espero que la próxima inspección por fin, tras ocho años y pico con la misma cantinela, las campanas extractoras estén como los chorros…

Buen finde… aprovechar que todavía hace calorcito, que hay fiestas en un montón de sitios y que hay Fórmula 1, basket, ciclismo y fútbol… qué empacho… yo como siempre buscaré hueco para acabarme el tocho que llevo entre manos

jueves, 8 de septiembre de 2011

Preguntas absurdas

¿Por qué cuando una casa está cerrada a cal y canto y regresas de vacaciones está llena de pelusa y polvo? (Pongo pelusa aunque diría borreta pero eso es de mañolandia)

¿Por qué cuando más a gusto estás durmiendo suena el despertador?

¿Por qué cuando te pones a comer suena el teléfono y a) es tu hermana pequeña que solamente tiene ganas de hablar de chorradas o b) lo más frecuente es que sea alguien que habla como muy lejos con ruido de fondo de más conversaciones intentando venderte un ofertón de internet?

¿Cómo pueden quedarse dos pueblos, uno con más de 2000 habitantes y otro con casi 8000 sin cloro para desinfectar el agua de abastecimiento? A esta sí puedo responder, no hay pasta y el proveedor no fía… bah, unas cagaleras y poco más gracias a las enterobacterias… lástima que tanta y tanta web que gastan con el concurso de petanca o el premio a la tapa no tengan narices de publicar las analíticas de las aguas que suministran a sus vecinos (manda narices que en un pueblín de 300 habitantes sí cuelguen sus resultados, aunque a veces el agua no sea apta para el consumo).

Miedito dan si ya empiezan a recortar gastos en los servicios esenciales, pero claro, el agua mientras salga transparente por nuestros grifos y no huela a huevos rancios…

martes, 6 de septiembre de 2011

Vuelta a la rutina

Nevera cargada de hortalizas del huerto y tapers de nuestras madres… hasta el perro tiene su taper con comidita (el pobre va como un alma en pena por la casa)… menos mal que todavía se apiadan de nosotros y nos hacen la vuelta un poco más llevadera con comidita de mamá. Todavía vamos renqueantes con esto de los madrugones pero lo que más me joroba es que se han acabado mis sesiones de natación (espero que este otoño abran una a unos 30 Km de Mordor… aunque supongo que es como cuando en enero uno decide dejar de fumar o aprender inglés…). Tres semanitas de nadar y juro que lo noto en mi espalda y los brazos (hasta chichas me he quitado de la zona de la clavícula, qué buena falta hacía).

Aparte de los semáforos, que obviamente no iban a estar bien coordinados y te tocan dos en rojo en menos de 100 metros y sigue tocando esperar en mitad de la carretera para hacer un giro permitido a la izquierda porque abren los semáforos en sentido contrario a la par que te permiten el paso… no ha habido nada interesante a excepción de la pérdida de un par de falanges de un carnicero al ir a desatascar la picadora de carne… un accidente tonto que le ha pasado a uno que siempre me ha parecido muy cuidadoso y cabal.

Siempre me han dado un poco de “cosica” todo el tema de picadoras, batidora de cuchillas y demás. Supongo que viene de pequeña cuando la carnicera a la que iba mi madre se dejó las puntas de unos cuantos dedos al empujar la carne en la picadora…

En ambos casos, la conversación subsiguiente es la misma, ¿qué hicieron con la carne picada y la “otra”? Vale, un poco cochino…

lunes, 5 de septiembre de 2011

De regreso

Ya no recordaba el horrible sonido del despertador... por la noche entre cabezada y cabezada (supongo que es por cambiar de cama y de lugar) deseaba que se hubiera acabado la pila del reloj y así que no sonase el dichoso piíiiii (es un despertador del año de la pera que tenía mi abuelo)

La sopresa de camino al trabajo es que han puesto en marcha los semáforos... jo, qué modernidad... si se monta atasco y todo...

He llegado cuando todavía son fiestas... y la gente no viene a protestar ni llama por teléfono... lo que me dará tranquilidad para ordenarme la pila de notas, papeles, carpetas y yo qué sé qué más que tengo por encima de la mesa.

Jo, hoy no hay ninguna chica por aquí... qué raro... se supone que la mayoría de vetes y farmas son chicas, pero por aquí siguen ganando los chicos y hoy de goleada.

Voy a atacar la pila de papeles de mi izquierda que corre peligro de derrumbe...