martes, 8 de abril de 2014

Cuentos de la lechera

Soy de imaginación desesperante, de pensamiento desbocado, de ideas encadenadas de origen incierto que acaban vomitadas en un papel, en un garabato o en un torrente de “payasidades” soportadas por La Rubia. Sí, hablo sola, me insulto a mí misma demasiadas veces al día y leo sin medida ni mesura…

A veces me imagino teniendo que seleccionar a un grupo de compañeros para hacer un  trabajo “serio”, de ese que ya escasea en la administración en la que estoy… de los que deben pensar concienzudamente un decreto, un procedimiento de trabajo, unas instrucciones o se embarcan en un estudio epidemiológico duro y pesado… de la primera vez que pensé esto a ahora, varios personajes han sido sustituidos por otros… pero todos tenían un punto común, la avidez por aprender… algunos han ido dejando que ese interés se apague poco a poco (normal si uno tiene mil quehaceres, familia y otras preocupaciones y más normal si además nadie te alienta a ello).

Otras veces me imagino siendo la responsable de personal… sería odiada hasta por las generaciones venideras… Cersei Lannister parecería hasta buena… Aunque tres segundos después de pensar en esto me doy cuenta de que no tengo asertividad ni condescendencia ni empatía suficiente para no mandar a la mierda el sistema establecido… ¿fichar? de qué sirve si no se saca el trabajo o se usa el tiempo para escaquearse… Eso tan mal regulado como el logro de objetivos y la productividad que nadie tiene cojones de implantar y que a mí me parece crucial… Me parece terrible tener a alguien 10 horas a la semana mano sobre mano, simplemente por el hecho de un reloj en el que fichar,  porque no hay más trabajo por hacer (bien porque no se le da más trabajo, bien porque no se ha reorganizado la carga de trabajo o simplemente porque sobra gente en ese lugar y convendría reorganizar los puestos de trabajo)… Del mismo modo que me jode encontrar a alguien a 40 Km de su puesto de trabajo a media mañana cuando tiene todo pendiente o se lo inventa… Uy, si me dejaran reorganizar, en algunos sitios con una cuarta parte menos quedaría una carga chula de trabajo sin cansar pero sin caer en la monotonía… y en otros sitios, cuatro o cinco personas más irían que ni pintadas… y ya lo de la formación, qué hablar…¿de qué sirven ahora cursos del año 92 salvo puntos para traslado? pero… sigo con mis cuentos de la lechera…

Otro sueño tonto sería trabajar de consultor o asesor… por ejemplo en una cadena hotelera… restaurante tras restaurante, piscina, legionella… creo que no es tanto por viajar, porque al final cada hotel sería similar, sino porque tengo al estúpida idea de que lo que indicase serviría para algo, que esos cocineros que en las inspecciones me miran como si les hablase en mandarín o se cabrean porque les detecto manipulaciones poco higiénicas estarían más dispuestos a abrir las orejas y echar un pensamiento a mis observaciones.

Yo creo que todo esto se me dispara cuando me siento inútil, avergonzada, pasmada… me siento inútil cuando inspección tras inspección digo lo mismo al mismo establecimiento y sé que cuando regrese, volveré a decir lo mismo y nunca avanzaremos … Cuando me siento avergonzada porque la administración no es resolutiva o está tan pasiva que es incapaz de sacar un decreto o unas instrucciones tras más de seis meses desde la entrada en vigor de un real decreto (y eso que se suponen que con antelación ya saben su contenido porque en teoría informan los borradores y lo discuten en reuniones) o cuando no ponen en marcha herramientas que llevan un par de años diseñadas pero como no se han molestado en saber cómo van pero sí se han cargado a quienes las diseñaron… eso sí, tasas que no falten…

Al menos voy madurando (albricias madre) y ya no sueño con tener una banda de rock…

Eso sí, mi cuento más recurrente de la lechera acaba cuando llego a Zaragoza, noto el cierzo calando hasta la médula de mis huesos y digo, por fin en casa… entonces despierto… y Mordor me desgaja otro cachito de cordura.

sábado, 5 de abril de 2014

Haberlos haylos

Llevo cuatro días con una frase de una canción que a lo que me descuido canturreo en voz alta…”mi pulso en tu yugular…” letras retorcidas como todas las canciones de Las Novias. Como siempre, la producción del disco deja un tanto descuidada la guitarra, pero así los directos te dejan encantada… qué le vamos a hacer si soy una groupi a mis años de un grupo de modorros casi cincuentones…

Yo y mis idas de bolo… uy, los macarrones, ahora vuelvo…

Ya…

Me salió en la programación uno de esos establecimientos que dan gusto… de todo mi censo es el único al que no encuentro incidencias dignas de reseñar… me resulta estúpido poner que hay una sartén sucia en la encimera cuando están haciendo los almuerzos… si controla temperaturas pero solamente anota cuando hay incidencias y cómo lo ha solventado, ¿es una deficiencia? Si yo llego y están bien… ¿dónde está escrito que el registro no pueda ser de excepciones?

A lo que voy, que parezco un mono por las ramas… llegué al final de los almuerzos… si no hubiera visto la cantidad de gente que había sobre las diez de la mañana, pensaría que no había hecho ni un bocata, ni una tortilla, ni una mísera tostada… vale, creo que el responsable tiene obsesión por la limpieza, pero le viene de perlas para el trabajo que tiene.

Me encanta eso de escribir en una inspección: se comprueban las temperaturas de los elementos de frío observándose que el congelador está a -20ºC, el armario sotabanco está a +2ºC, etc, etc… los alimentos se encuentran protegidos, las comidas preparadas disponen de fecha de elaboración, no se observa grasa en el extractor, no se observan restos orgánicos ni suciedad no reciente… o lo que uno quiera decir que puede resumirse en “He ido, he visto y está limpio teniendo en cuenta que están de faena”.

Le pregunté si podía hacer fotos y se quedó encantado… así que allá van… Pensad que seguía haciendo preparando almuerzos… así que aunque mis historias vayan casi siempre de guarreos, hay que contar que los limpios, haberlos, haylos…

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Detalle de los fogones… de verdad, acaban de sacar un bocata de tortilla con una pinta estupenda…

 

 

 

 

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Quemadores desmontados… sí, merecían una foto para que se vieran que es posible desmontarse y limpiarse, que algunos lo creen imposible…

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Mesa de trabajo… ¿veis las patitas de los muebles de atrás? Ni un cerco reseco alrededor (no vale decir la mota negra que se ve junto al cubo de basura)

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Freidoras…. y decían que tenían que limpiarlas que estaban sucias… la de la derecha tiene algo deteriorada la zona roja y por eso se ve algo marrón, pero ni tacto aceitoso, ni un resto en los cestillos, los mandos limpios…

 

Así que al César lo que es del César…

jueves, 20 de marzo de 2014

Estupefacta (me encanta esa palabra y qué pocas ocasiones tengo de usarla)

Llevo unos días liada… esto de tener que estudiar por las tardes me está costando más de lo que pensaba… y más, cuando son temas que aborrecí en la carrera… aunque hay que reconocer que cuando los temarios están bien trabajados y los profesores se molestan en intentar hacer interesante algo casi odioso, las cosas cambian mucho… no es que me encante la estadística pero, a estas alturas de la vida, me da menos grima enfrentarme a ella…

Tras una nueva/vieja excusa a mi dejadez blogística, voy al grano…

Tengo un compañero que es la tranquilidad personificada. Es un tipo de ademanes serenos, tono de voz comedido, pinta bonachona y con un toque de humor que hace que las conversaciones siempre acaben en sonrisas.  Nunca dice que no a nada ni pone malas caras cuando le pides que te ayude con alguna historia del trabajo. Nunca le he visto gritar y sí, claro que se enfada, pero no suele dejar que las cosas se salgan de madre… yo solamente recuerdo un par de veces de verlo cabreado pero ni un estallido, ni una explosión…

Cuando tenemos algún marrón gordo, que te acompañe, hace que la tensión disminuya y parece que transmite tranquilidad y eso ayuda a que las actuaciones difíciles sean un poco más llevaderas. Su tono de voz sosegado, su tranquilidad y seguridad hace que hasta el más gritón baje el volumen.

Por eso, cuando alguien le llama a propósito al trabajo para amenazarlo de muerte, te quedas alucinado… como él, que se quedó estupefacto,  con el teléfono medio colgando de la mano…

¿A qué situación estamos llegando? Estamos todos a la gresca. Que uno hace un ceda el paso, el que va detrás se cabrea y se baja del coche a arreglarlo a tortas porque tiene prisa… que el otro dice buenos días, el uno se lo toma a la tremenda porque su equipo favorito perdió y se piensa que el otro se chotea… que llevas años (ni uno, ni dos, ni tres) diciendo por las buenas las cosas hasta que no te queda otra que dejarlo más claro con un acta… pues ni corto ni perezoso, te mataré…

Hacía tiempo que no recibíamos llamadas intimidatorias… yo recuerdo la primera e irme directamente al baño con unos retortijones de espanto… las siguientes seguían con visita al baño pero ya era capaz de contestar absurdeces como “si me pinchas con el cuchillo, pincha el michelín”, “no me hagas mucha herida que quedará fatal la cicatriz en biquini”, “clava el cuchillo pero no me mates… si yo con tal de ir a Zaragoza…” y cosas así…

La verdad es que con estas cosas no se consigue nada, salvo encabronar al inspector… pero es que ni esas… que no… (es raro, pero no te cabreas… es una sensación extraña pero no te merece la pena perder un minuto de tu vida en cabrearte con un pobre desgraciado y yo lo de ser vengativa como que lo dejo al karma, que según mi hermana funciona)

Así que ayer le estuvimos preguntando por sus flores preferidas, que si dejaba el piso con un alquiler simbólico, que si le hacíamos misa… que fue bonito trabajar con él…

Aunque en el fondo es preferible encontrarte una llamada de estas que encontrarte a uno que directamente te agrede… porque hay que ser muy bocas y muy chulo, llamar, identificarte y decirte que te va a matar… perro ladrador… Pero que no tema, que no pensamos hacer sangre de estas cosas, solamente es una anécdota más que podríamos habernos ahorrado…

martes, 11 de marzo de 2014

Iván es cocinar…

Con retraso escribo esta crítica gastronómica de hace dos fines de semana en Zaragoza… Lugar: Casa de Iván (el bloguero que aparece en la columna de la derecha), en una calle recóndita de un barrio de las afueras.

El menú que hacia las cinco de la tarde nos comunicó el chef vía WhatsApp, consistía en: Canelones rellenos de morcilla con pimiento rojo y pacharán, Fideuá de carne y Tiramisú, acompañado de distintas cervezas y sidras irlandesas. También hablaban algo de un Bulldog para después, y obviamente no era pasear un perro… Al pronto pensé, ¿esto para cenar? morimos… pero nada más lejos de la realidad.

El recibimiento, pastafari pirata incluido, consistió en una cerveza en jarrica helada… Marlen para algunos, Ambar 1900 para otros… Desde la cocina llegaban los efluvios a comida rica y todos los que estábamos allí comenzamos a salivar como buenos ejemplares de Pavlov.

Los canelones, a los que yo estaba asustada por eso de la contundencia  que se le presupone a la morcilla, aparecieron en la mesa.

2014-03-01 21.36.19Equivocada por completo. Suaves, ligeros pero a la par sabrosos. El puerro y la cebolla, el sabor del pacharán, un ligero toque de bechamel con nata y queso emmental, junto a la morcilla y finos trozos de pimiento rojo, todo era perceptible en la boca y casaba a la perfección. Lo acompañamos con una Inedit, que tiene la gracia de tener tantos y tantos matices que sabe diferente según la comida. Por unos segundos se dejó cualquier conversación; después, las primeras muestras de aceptación del plato en forma de mmmmhhh.

Después abrimos una cerveza que nos gustó a todos.2014-03-01 21.57.28 La Tripel Karmeliet.

Con sus buenos ocho grados y pico entraba suave, con sabor y aromas a hierba (a heno según algunos), para terminar con un toque seco pero sin ser bastorra (mis catas de cerveza son muy de andar por casa). Está elaborada con trigo, avena y cebada y resultaba especiada. Curiosa y compleja, creo que tendremos que añadirla a una jornada cervecera de las nuestras.

 

A continuación, la fideuá de carne. Personalmente me gusta más de 2014-03-01 22.15.25pescado pero hay que reconocer que estaba buena. Si es que con buenas materias primas y buenas manos, no pueden salir las cosas mal (salvo accidente culinario extraordinario).

Siendo un poco criticona, estaba un poco “humeda”, pero es que nosotros estábamos en plan de migas-migas-migas e impacientamos al cocinero haciéndole sacar antes el plato, a pesar de que él ya nos lo advirtió.

A todo esto, la Karmeliet ya se había terminado y tras una Cobra King que pasó algo desapercibida, aparecieron unas sidras irlandesas… curiosas, curiosas… ni cerveza, ni sidra en plan asturiano o vasco… una alternativa que además se puede servir con cubitos de hielo. Habrá que indagar más…

Y llegó el apoteosis… el mejor tiramisú que haya comido en mi vida… y no exagero… Y sí, no lleva cacao… son lascas de chocolate negro que incluso encontrabas inmersas en el postre.

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Tenía un ligero sabor a ron en un café rico. No estaba en extremo dulce (no soporto los postres megadulces y empalagosos).

Suave con la nata montada, se deshacía en la boca y te sorprendía el chocolate duro. ¿Es el cielo? Si no lo es, debe estar cerca… qué bueno… ya no he podido comer otro tiramisú sin entrar en comparaciones odiosas (una compañera de trabajo hizo uno para su cumpleaños y sí, estaba rico, pero si eso era tiramisú, lo de Iván era otra cosa a la que deberemos bautizar con un nombre mejor)

Después apareció una botella curiosa por la mesa, un licor asidrado canadiense hecho con manzanas heladas de las variedades McIntosh y Espartanas (yo es que leo todas las etiquetas). De color rojizo, esta sidra de hielo presentaba una acidez combinada con un sabor dulce que fue apreciada hasta por La Rubia, que no bebe licores, alcoholes de alta graduación, bebidas espirituosas  ni chupitos de nada (parece ser que por un trauma adolescente en el que se vieron implicados unos bombones de chocolate blanco y una botella de vodka).

Yo me pasé al mojito, otros a la ginebra Bulldog con sus bayitas de enebro, otros siguieron con las cervezas… menos mal que teníamos choferesa que nos dejó cansados pero satisfechos en el puente de los gitanos…

Ni pesadez nocturna, ni barriga hinchada… un ligero dolor de cabeza a la mañana siguiente (no estoy ya acostumbrada a tanto bebercio). El listón ha quedado alto, altísimo… si yo cocinase así de rico, sería como la madre de Gilbert Grape…

Esos canelones los tengo que intentar… y el tiramisú, no sé ni siquiera si intentarlo porque era insuperable…

Iván, ni siquiera te plantees ir a un concurso de cocineros aficionados, directamente pide trabajo como crítico de la guía Michelin o móntate un coqueto restaurante… menudo morro puta que gastas… Qué buena cena!!!

sábado, 8 de marzo de 2014

Como un perro bajo la lluvia

Un montón sin escribir en el blog… entre estudiar porque el jueves tenía examen del curso que me ha costado una pasta, el finde en Zaragoza, los pelos del perro haciéndose fuertes por la casa, la liguilla del padel y mi habitual enganchada a los libros… excusas, excusas…

Hace unos años, tres o cuatro, me sentiría ahora agobiada, nerviosa, estresada… ahora me quedo pasmada ante la ineficacia de la administración para la cual se supone que trabajo y pongo todo mi esfuerzo en hacer las cosas lo mejor posible…

Hace diez días que tenemos una muestra en la nevera… urgía mucho por una denuncia de una consumidora… ya… ya veo las prisas… Si cuento toda la historia uno se daría cuenta de que la muestra no vale para nada de nada… ni es del lote afectado, la denuncia no se hizo por los cauces administrativos y hay una completa indefensión del fabricante… Reglamentaria, nos pedían… y urgente… se me cabrearon en la dele por cuestionar unas órdenes inespecíficas, inexactas y sin sentido… joer, si la que se tenía que cabrear soy yo, no te jode… al final, ni reglamentaria ni por lo visto urgente… allí está, aunque menos mal que no es tan perecedero que empiece a oler…

Pero aquí no acaba la cosa… se supone que cualquier actuación que tomas, véase una inmovilización cautelar, debe ser ratificada por la autoridad sanitaria en 48 horas… vale, pues pasan de las 100 horas y ni ratificación ni leches… ¿la semana que viene? quién sabe… y la inmovilización no se hizo en viernes a última hora…

Y luego están los muestreos… anulados una y otra vez porque no hay medios de cultivo para los análisis… el material sigue brillando por su ausencia tras la urgencia de presentar la solicitud, de volverla a presentar porque decían que no la tenían, de volverla a presentar para que fuese en el mismo formato que ya se había presentado, de volverla  presentar porque alguien decía que no lo tenía, y así como seis o siete veces… coño, es más sencillo decirnos que no hay material y que nos aguantemos… cuando se acabe el soporte para escribir inspecciones ya usaremos folios… y ya buscaré hojas de calco de las que tenía mi madre por casa porque como la fotocopiadora se estropeó y lleva cuatro meses desaparecida… ups, y tendremos que usar papeles de los archivos porque nos queda un paquete de folios…

Ya no merece la pena estresarme, agobiarme o no dormir… al igual que ya me niego a comprar pilas y folios… me siento tan pasmada que me quedo helada hasta que me entra una rabia que se extiende desde las puntas de los dedos de los pies hasta mi coronilla y me dan ganas de gritar y gritar… Qué manera de cargarse la administración… y qué contentos se sentirán algunos y qué satisfechos otros y qué torzón de gratitud nos embargará a todos…

Bueno, como la canción que suena ahora en casa, como un perro bajo la lluvia, así me siento… pero me queda algo de rasmia para no reblar y seguir pensando que mi trabajo importa y que hay que seguir y seguir… aunque traten de volvernos inútiles, hay que seguir y no desfallecer…

viernes, 21 de febrero de 2014

La cara y la cruz

Decía un comentario en la entrada anterior que siguiera escribiendo pijadas en mi blog. Que merecía el mismo respeto que la mierda y que formo parte de una cuadrilla de corruptos, de chulos y de incompetentes… como podéis ver, el comentario sigue allí, y un día de estos ya filosofaré de nuevo sobre trazabilidad de la que se quejaba  y usaré como base la parte, que de esos comentarios, trata la trazabilidad. Respecto a mis pijadas, estoy de acuerdo, son mis pijadas y por eso llevo tantas entradas tanto en este como en mi primer blog… prefiero comentar mi trabajo, mis dichas y mis desdichas, en las inspecciones y con mis superiores, que escribir comentarios  y cagarme en alguien sin conocerlo, tratarlo y menos leerlo, parafraseando una canción de Hamlet.

Como siempre son bienvenidas todas las aportaciones, consultas técnicas, dudas existenciales, críticas, tanto de inspectores como inspeccionados y aspirantes a opositores, técnicos de calidad de empresas o propietarios de industrias alimentarias, tanto en mails privados como en comentarios… pero si queréis insultar y soltar mala leche, haceros un blog…

Y ahora, a lo que iba, a mis pijadas…. que era la entrada que llevo barruntando un par de días.

Dos establecimientos de hostelería con un punto de partida bastante similar. Instalaciones de los años 50 sin reformar y mal mantenidas, con bastante volumen de funcionamiento a lo largo de todo el año pero más en verano y puentes. Ambos con aljibes de agua que parecían catacumbas del conde Draco. Camareros muy atentos y muy duchos en su trabajo y en el trato con la clientela. Problemas de plagas. Teóricamente buena comida, con precios altos y supuestamente muy buen género. Gerentes que la primera vez te dejaron claro lo que pensaban de ti y que la segunda vez ya te gritaron antes de llegar a decir buenos días. Tomas de muestras con recuentos altísimos de enterobacterias y en algunas ocasiones con listerias a cachoporro…

En más de diez años la evolución ha sido completamente divergente… En ambos, la frecuencia de inspección era similar, su valoración de riesgo era casi la misma. Como siempre, se partió de conseguir lo básico, limpieza, temperaturas y buenas prácticas de manipulación…. acometer una reforma integral era impensable, se recomendaron priorizaciones y cada uno tomó su decisión…

La Cruz… en este sitio llegué a considerar que los gatos dentro de la cocina era casi el mejor de los males… porque las ratas se dejaban ver (afortunadamente es uno de los pocos casos que he tenido). Materias primas podridas, carnes clandestinas, falta completa y total de las más mínimas nociones de limpieza… total, si casi todo estaba deteriorado y no lucía la limpieza. Cierres cautelares que disimularon como roturas o averías, inmovilizaciones varias…

Se ventilaron a los camareros experimentados por chicas jóvenes que carecían de formación y conocimientos pero eran muy simpáticas y algunas supertrabajadoras, pero a las que explotaban por cuatro duros. Se escatimó en calidad de los productos pero no se rebajó el precio de los menús. Se mantuvo la población de gatos. Se mantuvo la cocina y se comenzó por reformar el comedor… quedó chulo, la verdad, pero sanitariamente no aportaba nada.

Más tarde se reformaron las habitaciones del hotel, la barra…. y como seis años más tarde de mi primera inspección, se iniciaron las reformas de la cocina, que cinco años más tarde no se han terminado…. pero mientras tanto, no se esmeró para nada la limpieza… Cogían tus inspecciones y a la basura, a un cajón o a su abogado, dependiendo…

Esta mañana he terminado el informe para tramitar un acta de inspección para sanción… y eso que previamente se les había dado un plazo de corrección ante el desastre que encontramos a mediados de enero… cosas tan básicas como la vestimenta de trabajo limpia antes de comenzar el turno o limpiar las cáscaras de huevos de la mesa del servicio de cenas de la noche anterior, o comprobar el estado de los productos de las cámaras y retirar lo ya no deteriorado sino fermentado, enmohecido o con pelitos varios…

La Cara… casi lo temía más que al anterior… en este uno de los socios me daba un poco de miedo; era de esos que gritan, se les hincha la vena y una de dos, les revienta la cabeza o te la revientan a ti… Las condiciones de almacenamiento daban pavor, condensaciones, moho, polvo, nidos de insectos… la cocina era un caos, falta de extracción, puntos de agua inutilizados desde el año pun, sin agua caliente, sin lavavajillas… con varios cientos de servicios de comidas al día, tener a tres mujeres friega que te friega con agua fría… Pero a diferencia del otro sitio, aunque no luciera una mierda por culpa de la falta de extracción, se limpiaba.

Pero un buen día no me atendió el gerente, sino su socio, que nunca estaba allí… me tuvo sudando de lo lindo repasando cada una de las deficiencias, discutiendo sobre tal o cual práctica… pero todo claro, por su parte y por la mía… y comenzó el gran cambio… Las inspecciones se leían, se preguntaban y respondían dudas, se planteaban posible soluciones y plazos de corrección… El tren de lavado, un extractor en condiciones, agua caliente, mejora en las condiciones de almacenamiento, control de la red de abastecimiento de agua. Pon un extractor en condiciones, con un buen aporte de ventilación y la sensación de limpieza es distinta… Viendo el esfuerzo y el interés, jamás se les apretó en el cumplimiento de plazos.

Poco a poco se fueron viendo las mejoras… el suelo de la cocina, los puntos de agua, cambio de maquinaria… primero lo que el cliente no veía y ya después, casi diez años después, la barra, los baños, el comedor… ha quedado un sitio bonito y apetecible para los clientes y en lo que a mí concierne, de ser un sitio de alta frecuencia de inspección, con el que soñaba algunas noches y despertaba con sudores, se ha convertido en un lugar de inspecciones casi testimoniales… un sitio donde tomar café cuando me toca inspeccionar en los alrededores  aunque salga el gerente a preguntarme dudas o a enseñarme nuevas mejoras o lo impensable, a recriminarme que hace cuatro o cinco meses que no me paso por allí o que ya no le tomo muestras de alimentos...

Yo que soy muy de leer el Tripadvisor y otras páginas similares… en el caso de la cruz, las críticas son más que nefastas y sabes que la buena la ha escrito el camarero (viene su nombre incluso); en el otro caso, todas las críticas son de normal hacia excepcional, valorando el trato, la comida, el precio y la limpieza…

Así que en el primero sigue tocando esforzarme pero en el segundo, dejadme darme el pegote y dejadme creer que parte del éxito (un 0,5%, exagerando) se debe a la corrupta, chula e incompetente inspectora de sanidad.

Buen finde…

sábado, 15 de febrero de 2014

Utilidades de una piedra

Un, dos, tres, responda otra vez... Estaba de inspección en un restaurante y veo una piedra en un estante junto a las especias... Planita, limpia hasta brillar, lisa... Un poco raro encontrar una piedra junto al pimentón. Normalmente te las encuentras calzando cosas, sujetando puertas para que no se cierren, estampadas en el cristal del coche oficial (esto sucedió nada más incorporarse unos farmas al equipo), pero, ¿una piedra en medio de una cocina?
Obviamente pregunté... Sencillo, en vez de usar una maza para golpear la carne, la emprenden a pedradas? Mejor a piedrazos si me permitís el palabro. Pero la lavamos en el lavavajillas y la desinfectamos de vez en cuando...
Me molan los McGiver y sus ocurrencias...
Y sí, es horroroso escribir una entrada desde el móvil...pero hoy estoy lejos de Mordor y de Zaragoza y en tierras del Pisuerga no tengo ordenador. Buen finde para el que lo tenga... Suerte Noe con las opos y yo espero sobrevivir a las clases del curso que estoy haciendo... odio la estadística