domingo, 25 de diciembre de 2011

Toca chufa y vuelve

Menos de 48 horas para estar en Zaragoza; probablemente ni acabemos la comida de Navidad y emprendamos el camino de retorno a Mordor (espero que sin el susto del viernes- a este paso gastamos todas las bolas no premiadas del saco de accidentes en carreteras de mierda)…

Qué ricos los olores que salen de la cocina… si entras es como el paraíso para un tragón… Espero que quede algo que llevarme en un taper… A la espera de que lleguen tíos y primos, he aprovechado para dar un gran paseo con el perro.

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A un tiro de piedra hay un parque con unos árboles que se merecen un reportaje fotográfico… a lo mejor la semana que viene cuando volvamos tengo tiempo de hacer unas fotos en condiciones…

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Desde luego hay momentos del paseo en que llegas a creer que no estás en la ciudad…

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Será mejor que vaya a poner la mesa y echar una mano… FELIZ NAVIDAD.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Emprendedores?

Y eso que no me gusta hablar de estos temas porque sacan lo peor de mí…Tengo que dar las gracias a tantos “emprendedores” que nos ayudan a salir de esta crisis:

- gracias al “emprendedor” que ha contratado a mi hermana… ah, no, que no tiene contrato… y no te quejes, eh,  que te pago 30 euros por trabajar en domingo todo el día…

- gracias al “emprendedor” que obliga a mi amiga embarazada a cargar con kilos de paquetes piso arriba, piso abajo y que desde hace unos años obliga a toda la oficina trabajar una hora y cinco minutos gratis todos los días (lo de los cinco minutos debe ser para joder un poco más)… ya sabe, si se quejan, a la calle… y en Nochevieja del año pasado, qué cojones, hasta que no se me ponga en la nariz, no os vais de aquí y les dieron las diez de la noche mano sobre mano en la oficina esperando a que el señorito se descojonara de ellos y los mandase a casa (menos mal que este año caen las fiestas en domingo, pero ya le fastidiarán por otro lado)

- gracias al “emprendedor” que tiene desde hace 9 años trabajando a una chica en su cocina sin contrato… claro está, que hasta que no tuvo un accidente laboral nadie se enteró de que no tenía contrato ni seguro ni leches… total, si es un poco deficiente y la tengo aquí para hacerle un favor a su madre, para que no la tenga todo el día en casa… todavía no me ha quedado claro si le pagaba o la comida era suficiente pago… Como todavía se está quejando de “la pillada”…

- gracias al “emprendedor” que a mi amigo le hace un contrato de media jornada, si bien, en realidad trabaja la jornada completa… como aún le quedan unas cuántas décadas para que se jubile, qué más da lo que cotice… ay, no, que lo ha despedido y el paro que le ha quedado es estupendo… y aún tiene el morro de decirle que le trabaje media jornada sin contrato, pero cobrando la mitad de la mitad…

Para qué seguir, gracias a ellos, se sostiene el país… total, los ruines y miserables ya sabemos quienes somos…

Sueca, Finlandesa… tampoco me importaría ser Islandesa… pero no como Björk, que me da miedito…

… y no, no me da la gana tragar con la historia de que en otros sitios es peor… pero tranquilos, que siempre adoptamos lo peor idea de cada casa…

Menudo espíritu navideño que tengo este año… mejor sería decir que tengo espíritu subversivo de pacotilla, pero qué narices hoy quería protestar. Y punto.

lunes, 19 de diciembre de 2011

De inspecciones navideñas

Según la OCU, el 35% de los establecimientos conserva mal las temperaturas de los productos refrigerados y congelados…

http://www.ocu.org/alimentacion-y-nutricion/el-35-de-los-supermercados-no-conserva-bien-los-congelados-s560694.htm

Andaaaaaaaaa, qué sorpresa!!! (Es sarcasmo, no vaya a ser que entre nosotros haya un Sheldon Cooper- me hace gracia esa serie, qué le vamos a hacer)

Ya no alucino cuando me encuentro a una persona que no sabe leer un termómetro, porque mis años de inspección me han demostrado que no es algo tan extraño, y partiendo de esa premisa, que confundan el + y el –, que den al revés a la rueda del termostato y que no entiendan que –18 es más frío que –10, son situaciones más que usuales.

Tampoco me sorprende que el personal que trabaja en supermercados y minoristas desconozcan las temperaturas a las que hay que conservar los productos, pero sí me repatea cuando me encuentro esa situación en plataformas de distribución o en almacenes, en los que das por hecho que, como es su principio de trabajo, deberían ser más estrictos con la temperatura y evitar las roturas de la cadena de frío.

Por otro lado, es más sencillo de lo que parece… en los productos envasados viene la temperatura de conservación (eso sí con letras chiquiticas y al final de toda la retahíla de ingredientes, razones sociales y demás)

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Como consumidora, más de una vez protesto porque me encuentro productos, en cuyo etiquetado indica mantener entre 0-5º y están a temperatura ambiente… pero eso ya, cada cual… aunque claro, ¿quién va a mirar las temperaturas cuando tienes una enorme pegatina en fosforito poniendo

?

Bueno, de todas formas, que cada cual compre lo que le dé la gana… y yo por mi parte, seguiré dando la paliza con estas historias… a lo mejor por pesada…bah, eso no funciona… ya lo sabemos… pero ojo no hagas una inmovilización o hagas destruir el producto, que entonces, jo, qué mala bicha que eres!

sábado, 17 de diciembre de 2011

Un día más… una inspección más… ya casi nada sorprende

Segunda quincena de diciembre. Lugar: obrador de una panadería con dos tiendas propias y suministro a una treintena de establecimientos de hostelería y a una docena de tiendas minoristas… ¿qué llama la atención? Las moscas. Ni una ni dos que se hayan hecho un chaletito para criar y pasar el invierno, no… ¿una decena es mucho? a mi juicio sí y más cuando veo que las superficies metálicas de la maquinaria tienen cagaditas. Coño, y aún me lleva la contraria la panadera, que eso no son cacas, que son salpicaduras de aceite… ya… Por favor, un poquito de seriedad y sinceridad, que somos adultos.

Otro, nuestro amigo guarro de siempre, que ha alegado sobre mi acta que tramitan los servicios jurídicos. No alega que haya arreglado, reparado ni limpiado. No. Alega que ya no hay moscas. Toma, no te jode… con temperaturas rondando el cero todas las mañanas, es esperable y deseable que no tenga moscas. Pues me toca hacer el paripé de ver si sus alegaciones son ciertas… y que urge que haga esas comprobaciones… Lo siento mucho pero tenemos faena navideña con tantas cenitas y comidas de Navidad, carnicerías y pescaderías a tope y jornadas extra en los mataderos… iré cuando pueda y dejando un tiempo prudencial para que todo vuelva a su mierda habitual, que ya es perro viejo y sabe que tras alegar toca inspección y paga a una chica para que le limpie el garito… total, encontraré moscas sin buscar, ya lo sé, puedo copiar cada acta de la anterior y así casi nueve años, dos cierres y un par de intoxicaciones menores, y da igual, a nadie parece importar… y lo de pagar las multas, para qué hablar…

Seguimos con inspecciones… una almazara de esas que el millón de kilos de aceitunas se los hace antes de acabar diciembre… en la zona del descargadero de la aceituna para que entre en la zona de la lavadora hay un camión. Pero está al revés, la caja no está en el descargadero, está el morro del camión… es que se sale el hidráulico y para que no se llene el patio, que se salga en esto que es hondo… No me jodas, un aceite lubricante de motores (mis conocimientos mecánicos no llegan a más) está cayendo donde descargas las aceitunas. Y ahora me dirá que da igual, que como se lavan antes de iniciar el procesado… Dan unas ganas de coger al impresentable por las solapas y cruzarle la cara con la palma plana, plis-plas, plis-plas y qué, ¿de cara a la pared con orejas de burro?

De verdad que una pierde la ilusión con tanto berzotas… cursos y estudios sobre microbiología, química de los alimentos, tecnología alimentaria y de qué me sirven si no los puedo poner en práctica porque sigo en lo básico de Barrio Sésamo con las lecciones de Coco sobre Limpio y Sucio.

Desde luego entre las bajadas de sueldo (camino del 25% del sueldo si se hace realidad lo que nos informan los distintos sindicatos), las bofetadas que estamos recibiendo a nivel social y lo que nos toca ver a diario, mantener la ilusión por este trabajo es un acto de fe.

Como dice una de mis canciones preferidas: “Hoy amanece en mi interior / Sumido en el hielo / Blanco gélido esperar/ En el fondo nada…”

Espero que la semana que viene me encuentre una inspección en la que pueda sacarme el sombrero (el cubrecabezas en mi caso) y decir, no veo deficiencias destacables, qué limpio está todo o muy buenos los controles sobre los puntos críticos… y marcharme con una sonrisa deseando una Feliz Navidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

No me apetece

Me he pasado media mañana atendiendo a gente… no había manera de acabar unos informes; si no era el teléfono era alguien que venía a consultar desde como hacer la formación de manipuladores a si para almacenar alimentos  valía el garaje de su casa…

Hombre mujer (me hace gracia eso), si es para sacar un dinerito… ¿y no habrá necesidad de darse de alta, no? es que sabe usted, es para sacar un dinerito… que ya sabe, están las cosas un poco mal… pero si me toca pagar por tener cuatro latas para dar un servicio al pueblo… es que la crisis… hay que buscarse el pan…

Al principio he pensado que era un cachondo que se venía a descojonar de nosotros, pero no… flipo, alucino y me entra una mala leche… Así que, he cogido aire, lo he retenido hasta que he contado lentamente del uno al diez, y con toda la dulzura que me da la mala baba le he contestado con una sonrisa, que sí, que debe darse de alta y tributar a Hacienda como hacemos algunos… y no, no me vale el garaje de su casa con el tractor, ni tampoco su coche para hacer distribución y me importa una mierda si es que su amigo panadero le facilita pan desde otra provincia para que lo venda a domicilio por su pueblo (obviamente esto último con otras palabras, que una todavía se sabe contener, poco, pero todavía)… bbbbbbfffffffgggaggggaaaaggggggiugiggagaggaag

Para colmo estoy barruntando un jamacuco de los míos, no sé si migraña de esas con auras y olores nauseabundos, sonidos de ultratumba, visión rara e hipersalivación rabiosa o si es que estoy incubando un catarro con fiebres delirantes… tendré que hacer caso al consejo de Javier e ir a la tienda esa de D y comprarme una camiseta de esas… aunque sus calcetines para montaña no han evitado que se me congelaran los pies el lunes.

Con todo esto, y con los primeros copines microscópicos de hoy (era una lluvia flotante redondita que apenas mojaba) como que no me apetece una castaña la comida de Navidad de mañana… además faltarán algunos, por causas ajenas a su voluntad comentadas en la anterior entrada… y ya no es lo mismo si faltan los que dan vidilla a esas comidas… y como que estoy roñosa y me jode gastarme el dinero (si es que los compañeros de la comarca vecina son ricos y comilones y para ellos 40 euros es calderilla)… no me lo estoy gastando en libros que los disfruto como una droga, ni en cubatas para olvidar que sigo en Mordor y voy a tener que apoquinar para que otro se beba un vino vulgar con precio de escándalo como hicieron el año pasado, que la broma salió por un pico y comimos fatal, aunque algunos bebieron muy bien y hubo alguna exaltación a la amistad un poco vergonzante.

Nada, que no tengo espíritu navideño ni de fiestas ni de loterías ni ná… me apetece muchísimo más un café largo, de los de antaño, con los amigos, que comenzaba a eso de las cuatro de la tarde (para algunos con el aperitivo) y se prolongaba hasta la madrugada. Arreglábamos las vidas de los otros, ideábamos trabajos cojonudos, nos montábamos unas vacaciones de miedo y terminábamos con dolor de mandíbulas de tanto reír… creo que ni mi vejiga ni mi hígado aguantarían ahora el ritmo… tendré que hacer la propuesta a finales de mes, aunque ya sería casualidad que cuadrásemos días, turnos, estudios y demás… en la lista de regalos de Navidad sería el primer deseo… uy, estoy ñoña, eso es fiebre…

martes, 13 de diciembre de 2011

Y sigue descendiendo la temperatura…

No sé qué tienen estos días que hace que los cementerios tengan trabajo extra… que si el suegro, que si el abuelo, que si el otro viendo el futbol Madrid- Barça se cabreó y se quedó de un arrechucho en el sofá después de jurar que no iba a ver ni un partido más (aunque suene a guasa, cumplió su promesa)

Raro es el día que alguno del despacho no va de funeral, de misa, de entierro, al tanatorio… toquemos madera, que no me apetece nada despedirme para la eternidad de ningún familiar ni amigo… (ya, suena fatal eso de apetecer despedirse, pero siendo realista, me aterra ver a alguien agonizar durante meses sin esperanza de curación o un vegetal con la mente marchita dependiente por completo de los demás… no lo quisiera para mí y no lo deseo para los que quiero)

Total, que entre entierro y entierro, la menda a pasar frío al matadero a las siete y media de la mañana… Uf, que forma de hilar historias más macabra…

Menos mal que La Rubia me prestó una vieja camiseta de esas de Abanderado del año la polca y hecha un adefesio grunge con mil capas de ropa, pasé la mañanica en esa nevera… el postmortem fue a conciencia, al menos calentaba las manos palpando ganglios y cuando regresé a las tres, todo el mundo me mandaba a tomar un baño caliente o comer una sopita…

Hice las dos cosas, ducha calentita antes de comer una rica sopa de mamá… Entre madre y suegra tenemos de nuevo el congelador llenito de ricas viandas… espero que no crean que vamos a Zaragoza solamente por la comida…

lunes, 5 de diciembre de 2011

El día en que…

El día en que nos creímos ricos un café con leche nos costó 1,20 € pero  no nos importó y lo acompañamos de un cruasán, el sol brillaba, la tele resplandecía de anuncios que nos ponían sencillo darnos dinero para todo.

El día en que me dieron las notas de 8º de EGB, mi madre me preguntó que qué quería y yo le pedí “El señor de los Anillos”. Cuánto pesaban los libros camino a casa, pero qué afortunada me sentía... dos semanas inmersas en aventuras.

El día en que nos dimos cuenta de que nunca habíamos sido ricos, hizo sol y me fui de compras, pero todo me pareció carísimo y volví con las manos en los bolsillos.

El día en que conocí a La Rubia me pareció un tipo raro… raro, raro… y no supe si me caía simpático o no.

El día en que me fui a ver Mordor llovía a cántaros y por el cristal del coche solamente veía gotas y gotas y no era capaz de distinguir si era lluvia o es que estaba llorando.

El día en que aprobé la carrera debía hacer calor, porque todos iban de manga corta pero yo estaba helada esperando a que colgasen las notas de la última asignatura y cuando vi mi nombre y la nota, lloré hasta que me cansé… tal berrinche llevaba que algunos pensaban que había suspendido.

El día en que me lié con La Rubia era la champanada de la facultad… acabé en una clase de derecho oyendo hablar de la ley de costas con un pedo importante… fui incapaz de ir a la cena con los amigos y acabé durmiendo la mona ante el descojone de mi padre… uf, ha llovido desde entonces…

El día en que me hice autónoma tuve que pedirle pasta a mi madre porque no tenía ni un duro para pagar nada… me costó casi un año devolverle todo el dinero.

El día en que jugábamos un partido importante en el equipo de baloncesto del colegio me dolía horrores un tobillo porque recogiendo la mesa había saltado para dar con la mano en el techo y me lo había torcido… el partido fue duro, para ser unas niñatas, y sudé como en la vida… tres meses de escayola y el peroné roto por dos sitios.

El día en que firmé mi primer contrato como veterinaria de sanidad no pude dormir en toda la noche de los nervios. Entré a trabajar a las seis de la mañana, salí a las dos a comer al bar de jubilados y a las tres enganché de nuevo hasta las nueve de la noche… así 21 días de frio invierno durmiendo en una pensión viejísima y pasando un frío de cojones en un matadero… de nuevo tuve que pedirle dinero a mi madre hasta para comer y su coche viejo para poder llegar… el sueldo se convirtió en menos de medio sueldo cuando le devolví la pasta.

El día en que me di cuenta de que estaba embarazada, llevaba dos semanas encontrándome fatal. En Mordor, qué horror pensé, no es lugar para criar ni a un chimpancé… pero ya habría tiempo para solucionarlo; un mes más tarde se fue todo a tomar por saco y Mordor se tornó más gris si cabe…

El día en que vuelva a casa, la juerga durará tres semanas… y seguro que como siempre protestaré por algo… igual que protesté después de que dije que si aprobaba la química, no protestaría nunca más… igual que prometí no quejarme si conseguía aprobar una oposición y luego me he quejado y lamentado… al igual que cuando… y cuando…

El día en que todo me parezca bien, la habré cagado, seguro…