lunes, 28 de febrero de 2011

La culpa de todo la tiene Yoko Ono

Hace unos años era una canción que sonaba en algún bar cutre a los que solía ir…. me ha venido a la cabeza porque hoy me recriminaban que la culpa de los males del matadero es mía… claro… la culpa de la mierda la tienen la veterinaria…

Flipo con esto de buscar excusas para no responsabilizarte de tus actos… eso lo hacía yo de pequeña y mi madre me montaba unos pollos que no veas… lo que debe pasar es que estos tipos (uy, iba a poner pavos) no han debido de tener una madre incrédula para todas las excusas que pusieron de pequeños y los deberes del cole se los comió el perro mil y una veces…

Ahora resulta que la culpa de que les llegue una multa es de mis compañeros y mía, pero sobretodo mía… ya… soy yo la que no limpia la carnuza de un día para otro, soy yo la que mete animales de extranjis sin guía ni nada, soy yo la que esconde animales que se mueren en los corrales antes de sacrificarse, soy yo la que coge decomisos para, dicen, dar de comer a sus perros, soy yo la que se inventa los resultados de falta de higiene en el matadero, soy yo la que come chicle mientras faena, soy yo la que usa el cuchillo sin limpiarlo una vez siquiera durante toda la jornada… claro, por eso, la culpa de la multa es mía.

Mi archivo de este matadero es kilométrico, papeles y papeles, fotos y guarrería…. y aún tienen la desfachatez de alegar que miento y que no les aviso de las cosas… manda narices que hasta les facilité la normativa, pero claro, mejor es hacerse el sueco y pasar de todo…

Esta vez, me alegro del multón… irán como la seda durante un par de semanas y luego lo olvidarán rápidamente pero mientras, les está escociendo más que a un bebé unos pañales cagados… como dice mi hermana la mediana cuando va de sobrada: “me encanta el olor a napalm por la mañana”…

sábado, 26 de febrero de 2011

La filosofada del sábado

Será que los sábados me levanto algo filosófica y hasta un pelín revolucionaria, pero estoy ya hartita de tanto prohibir, tanto negar, y, en definitiva de tanto NO.

Ya, que no me dejen gastar la gasolina con mi coche y mi dinero es para descojonarse… joer, mi coche gasta más a 110 que a 115 Km hora, recién comprobadito por autovía… si no, ¿para qué demonios diseñaron una sexta marcha?

A muchos nos han bajado sueldo, tanto funcionarios como no; a muchos los han mandado al paro y el paro se ha gastado, a otros les han incrementado horas y carga de trabajo para ver si se cansan y se largan y así no hay que indemnizarles… nos suben la luz, el agua de nuestros grifos es una mierda, la televisión es un asco (salvo que pagues cuartos), las marcas blancas de comida son cada vez de peor calidad, cierran tiendas de barrio, los chinos copian los diseños que tanta imaginación les cuesta a otros, nos suben impuestos y el transporte público, el cine es carísimo y la imagen y sonido que dan es pésimo… y el Real Zaragoza se va a segunda de cabeza… de verdad, qué mierda! (lo del futbol es por tocar las pelotas)

Vale, si comparamos la situación con otras personas y lugares, no estamos tan mal… triste consuelo…

Cualquier día de estos seguro que nos desayunamos con la noticia de que en los coles se cambia la teoría de Darwin por el creacionismo… parece que cogemos las peores ideas de cada sitio y las experimentamos con nosotros mismos… Si ya me lo digo a mí misma, todo es una mentira y cada cual pretende sacar provecho en cualquier situación… pues, joder, qué tonta soy.

jueves, 24 de febrero de 2011

Doña cursos

No era consciente de la cantidad de cursos que llevo hechos desde que estoy en Mordor. Ahora, al recopilarlos, he flipado.

El primero, recuerdo que fue como casi un imperativo de la megajefa: “eres la nueva y debes aprender”… y me dieron un curso de informática en el que se daban cosas tan básicas como apretar el botón para encender el ordenador o “esto es un ratón”… al menos, me sirvió como curso de risoterapia.

Siempre pasa que los que realmente quieres hacer, no hay manera que te seleccionen. Por eso, cuando la megajefa de echó un rapapolvo por no hacerlos, no me corte y le dije que no me seleccionaban… oye, mano de santo, para que cayeran los dos primeros… eso sí, de paso me endosó un par que fueron un sufrimiento y que jamás hubiera querido hacer.

Luego, a base de paciencia y de insistir año tras año solicitándolos una y otra vez han ido haciendo los que me interesaban, aunque alguno que quiero, llevo siete años pidiéndolo y ni flagüers .

A todo esto, más de las tres cuartas partes de los cursos eran después del curro, así que salía de casa a las ocho menos cuarto de la mañana y no llegaba hasta las diez de la noche… ahora ya han cambiado porque  íbamos siempre los mismos (jo, todos solteros y sin raíces en la provincia) y ahora se hacen en jornada de mañana y tarde y te escaqueas del curro (hasta un tope de días impuesto por la megajefa que además solamente te dejan asistir a los que guardan relación con el curro, y si te interesa, pues a gastar días de vacaciones)….

Tengo el tope de puntos que da la administración por hacer cursos (que puede servir para posibles y futuros traslados y concursos) pero sigo pidiendo los cursos que me interesan, aunque no todos me los concedan. Si hubiera tenido que pagar todos ellos, estaría más que arruinada… menos mal que mi papi me pagó dos pedazo cursos cuando empecé con las opos y que me sirvieron un montón.

Es la suerte de estar en la administración; en la medida en que se puede existe la posibilidad de aprendizaje y reciclado y eso, lo aprovecharé todo lo que pueda.

Uf, demasiado formal para mí… es que hoy me ha tocado estar de formal.. tenemos una movida con unas matanzas clandestinas para cagarse… pero los hemos pillado…. jejejeje, ya contaré, pero me parece que alguno acabará en el juzgado

martes, 22 de febrero de 2011

Desmontando a un trajeado

Al fin hablo de los trajeados. La entrada anterior sobre este tema se llamaba “odio a los trajeados”. Desde que la escribí, mi concepto de los trajeados no ha variado sustancialmente (siempre existirán excepciones, pero son las habituales en toda regla). De hecho, con el paso de los meses, han terminado mostrando su afilada lengua o incluso su lengua bífida y sacando garras… no hay nada como dejar pasar el tiempo para que cada cual muestre su auténtica naturaleza.

Jo… madre que parrafada. Sigo. Me inspira muy poca confianza el tipo ya entrado en años que me trata de esa forma extraña entre colegueo con un toque de ligoteo y mucha chulería con cierta dosis de paternalismo (no sé si me he explicado, pero es algo raro, raro, raro). No sabes nunca si están ligando, fardando o directamente farfullando gilipolleces… ups, los estoy poniendo genial…

Si a ese trato tan raro e inexplicable le añades que junto con su clásico traje lleva:

a) calcetines molones a rayitas de colores o con dibujitos animados con zapatos castellanos o zapatos de cordones con suela de cuero de los finos, bien lustrosos y embetunados que casi llegan a reflejar

 

b) pulseritas de cuero o cordones con detalles en acero o plata, o pulseritas trenzadas por sus hijas (supongo y espero), junto con reloj rumboso y grandilocuente – no he encontrado foto con ambos complementos que no llevase un brazo hasta las trancas de tatuajes…

 

c) bufanda o pashmina superestupendas colocadas alrededor del cuello con un estilazo que te hace pensar que se ha pasado diez minutos ante el espejo (y que se deben sostener con loctite o con alfileres). Normalmente dejan el logo bien a la vista o en su defecto el pedazo etiquetón con la marca.

d) pelo repeinadísimo, con estudiadas minigreñas, a veces con colores sospechosamente artificiales o bien minuciosas estructuras espumadas y lacadas para evitar mostrar la temida calvita (no pongo fotos que solamente me salen tíos buenorros)

e) al menos dos teléfonos móviles, entre ellos una blackberry o un iphone o el último modelo de lo que sea que les suena continuamente y además con sonido de bolero, pasodoble o Beyoncé con su single ladies (????, pero cierto)

… sale uno de los trajeados con los que me toca lidiar en las pocas grandes empresas que hay por mi zona. Son los que nunca son culpables ni responsables de nada y que con gran ceremonia y pomposidad te “ofrecen” a poner en marcha mecanismos para mejorar el funcionamiento de la industria, almacén o lo que sea de los que son gerentes administrativos, ejecutivos de cuentas o yo qué sé qué títulos de representación ostentan.

La cosa es que aparecen con su sonrisa profiden, alargando la mano para o bien besarte la mano (aayyyyyy) o bien para agarrarte la mano y con un estudiado giro de muñeca acercarte y soltarte dos besos (ayyyyyyyyyyy). Hablan y hablan, parlotean y parlotean enredándote durante toda la inspección (que digo yo que se podrían poner una batita o algo cuando tú vas con tu cubrecabezas, calzas y demás). Te marean hasta límites insospechados de tal manera que acabas escribiendo una inspección dejándote la mitad de las cosas que querías (y diablos, toca volver antes de lo deseable para intentar poner al menos la mitad de la mitad porque otra vez hay que aguantar el rollo)…. al final, nunca hacen nada de nada y siempre estás con la amenaza del expediente sancionador.

Es entonces, cuando ya ven la actita, el momento en que como la antigua Diana de V se quitan la piel y demuestran la mala leche que gastan… jejeje, no esperabas menos y hasta casi disfrutas cuando se les hincha la vena de la sien o del cuello y se ponen rojos como cerezas… y ya no parlotean tanto y aprovechas para soltarle todo lo que querías decirle inspección tras inspección…

… y cuando ven que no entras al saco, que pasas de sus aspavientos y que hasta parece que lo estás pasando bien, cogen aire, se recomponen y te piden perdón e intentan “hacer las paces” como sea… hasta intentado regalarte una tarta (de verdad ha pasado)…

…eso sí, el acta ha quedado niquelada…

lunes, 21 de febrero de 2011

Esta no es mi cocina

Marchando una de fotos que tanto gusta a Javier (aunque sean cochinorras)

… que conste que mi cocina ni por asomo estaba así…

Imagen 003c

Sí, es un techo… (corresponde a un establecimiento de esos que organizan bodas multitudinarias de lo más casposo y hortera que uno pueda imaginar, mucho frufrú, mucho color salmón y mucha tontería de luces y Bisbal a saco pero a la hora de limpiar o mantener, como no se ve… Que conste que no tengo nada contra Bisbal, solamente me horroriza que pongan su “Ave María” cuando sacan la tarta (digo Bisbal como que claven a Il Divo o a Celine Dion)

Ay, sigo dejándome la historia de los trajeados, cagüen… próximamente, como dicen en la tele.

A todo esto, es lunes y ya han llamado dos personas para denunciar a su competencia, leal, desleal o lo que sea… uno hasta ha puesto voz de espía (seguro que ha pensado que con un pañuelo distorsionaba la voz) pero casi parecía más a Darth Vader con el Luckeyosoytupadre en vez de estar chivándose de que hay un despacho de pan que trae el pan en una pickup donde mete a los perros… ya contaré.

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Para qué comprará gofres?

Que no hable de gofres como antes, no quiere decir que en casa no se sigan comprando, esperando (jajaja, que me parto) que el Zaragoza gane al futbol. Nada, que La Rubia se queda sin gofre… y mañana con el basket como que tampoco es muy probable que se lo coma… pero bueno, le queda la esperanza y al menos no saliva como el perro de Pavlov.

Ya he decidido el nuevo libro, “El profesor” de John Katzenbach. Tipo thriller, parece. Ya os contaré… de todas formas no me hago muchas ilusiones porque leí uno de este tipo en verano (uf, a la sombrica de una morera junto a la piscina, qué gusto!) y no me terminó de convencer…

La cocina ha quedado estupenda… hasta parece que los azulejos refulgen (ya, exagero), ya solamente me queda limpiar los estantes de los armarios y el horno (odio limpiar hornos)… hacía tiempo que no tenía los dedos de las manos tan arrugados como cuando estabas metida en la piscina y no hacías caso a tu madre que te pedía que salieras y tú allí, congelada y con los labios morados… (cosas inexplicables que haces de niña)

Una entrada un tanto chorras, pero es que es sábado en Mordor, hace frío y llueve y no hay ganas de salir de marcha…

viernes, 18 de febrero de 2011

Al fin es viernes

Ni que llevase toda la semana picando en la mina, pero estoy agotada. Pensaba irme a casita de mi mamá (no a reponer tapers, aunque vendrían bien) pero entre la nieve, la lluvia y demás, me ha dado una pereza tremenda… aunque me estoy mentalizando que me toca limpiar a fondo la cocina o me tendré que levantar un acta de inspección…

La semana ha sido de papeleo total. Casi es un gusto salir de inspección y dejar tantas estadísticas, tanta distribución de inspecciones y tanto papeluco y liarte a ver suciedad y cochineo…

A los que inspeccionáis, ¿no os pasa que a veces en medio de una inspección os da por desvariar? En ocasiones, no siempre, que conste… me pasa con el bar del doble de Leonardo Dantés, y siempre me sale lo del baile del pañuelo, pobre hombre si  supiera que me lo imagino bailando mientras me cuenta sus excusas para no limpiar… otras me pasa con campanas grasosas en las que me da por pensar cuántos kilos de grasa puede haber hasta el tejado pegados por el tubo, o la de ciclos de “lavado” del  lavavasos sin cambiar el agua… puagggg, ya, siempre son cosas asquerosillas…

Mañana, si tengo un rato tras el zafarrancho de limpieza de la cocina volveré a meterme con los trajeados (hace casi un año que comenté algo, jo, cómo pasa el tiempo)… ya sé que segundas partes salvo el señor de los anillos y el padrino no son buenas, pero lo intentaré.

Ah, el libro de la semana, acabado. El final es un poco fantasioso pero en fin, cuando conjugas mitos con ciencia y le echas un poco de imaginación salen esas cosas… al menos, entretenido, nada que envidiar de los libros de aventuras de Michael Crichton y el dueto Douglas-Preston… aunque yo hubiese decidido destruir el planeta y mandarlo a la porra… Esta tarde me pienso que me leo, aunque primero tendré que elegir si en papel o electrónico… tengo más libros en casa que los que hay en la librería de este pueblo… no veas la movida cuando les limpio el polvo.