jueves, 4 de agosto de 2011

Nuevos jefes: misma mierda pero política de mirar a otro lado

Ya hace unos días comentaba que con el cambio de alcaldes volvíamos a comenzar desde casi cero y hasta del menos uno en el trato con los ayuntamientos.

Hemos cambiado de jefes y si ya antes el invento no funcionaba bien, ahora ya es el cachondeo. Según nuestro mandamás, es época de crisis y debemos mirar para otra parte… ¿nos lo dice a nosotros? ¿a los inspectores de sanidad y a los de consumo? Y eso, ¿en qué se traduce? Pues exactamente en lo que nos imaginábamos: eres guarro, clandestino y te pasas por el forro de las entretelas las normas básicas de la higiene, ya no las escritas sino las del sentido común y… te irás de rositas….

Moralmente no puedo mirar a otro lado ni pienso hacerlo. Tengo un trabajo con unas obligaciones y unos deberes que priman sobre lo que un trajeado con pulseritas de cuero y babilla en la comisura de los labios pueda decir. Pero claro, volvemos al cachondeo y a ser el hazmerreír de tipos que usan carne podrida para cocinar en su restaurante, que falsean autorizaciones sanitarias, que no ponen el frío en los camiones de reparto, que reenvasan de nuevo alimentos caducados y les cambian la fecha… total, para una multa simbólica de 25 euros…

A todo esto, espero esas instrucciones por escrito… que sé que nunca llegarán…. aunque con la panda de inútiles que nos toca en gracia que no sabe distinguir un virus de una bacteria y que para colmo ni les importa, cualquier día de estos recibimos semejantes órdenes… ¿Qué quieren, que me coja un libro para leer en el despacho? ¿Que me dedique a tricotar?

Que tengamos mano izquierda… menos mal que sigo teniendo dos, pero me apaño mejor con la diestra… ¿y si fuera zurda? entonces, ¿debería tener mano derecha?

Por lo visto de manos izquierdas y tortícolis por mirar a otra parte van nuestros nuevos jefes… pero no nos equivoquemos que los anteriores también eran así y hasta que no les cayó la gran intoxicación se estuvieron mirando el ombligo y después tampoco es que se pusieran las pilas.

Nada, que habrá que esperar a la intoxicación del siglo y entonces, como siempre, la culpa será del inspector que no tuvo visión de rayos x, gamma o delta para ver que en ese recodo escondido del codo del tubo del inyector de a saber qué que usaban en la industria estaba lleno de un virus, una bacteria o de gremlins…

Pues aunque se descojonen en mi cara, que yo, cabezona y tozuda soy y si mis actas acaban en una papelera, que acaben, pero mi contestación ante esa mano izquierda y mirar a otra parte es esta (en recuerdo de Ronnie James Dio, que me viene al pelo)

(Cuentan que el símbolo de los cuernos en los conciertos de rock ´n roll lo introdujo este hombre cuya abuela italiana se debía pasar el día con los cuernos de acá para allá espantando los malos espíritus…)

2 comentarios:

  1. Macarra!!! Y lo que mola :P \m/

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  2. No conocía el símbolo heavy por antonomasia en su versión digital... mola! (léase con la voz de Beavis&Butthead)

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